jueves, 19 de marzo de 2020

ADOLF HITLER. Nazismo. Alemania

Biografía

 Adolf Hitler nació en Austria-Hungría el 20 de abril de 1889 y murió en Berlín, Alemania, el 30 de abril de 1945. Fue un político, militar, pintor y escritor alemán, canciller imperial desde 1933 y Führer (líder) de Alemania desde 1943 hasta su muerte. Llevó al poder al Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán o partido Nazi y lideró un régimen totalitario durante el periodo conocido como Tercer Reich, desde el que reprimió brutalmente toda oposición e impulsó un formidable aparato propagandístico al servicio de sus ideas: superioridad de la raza aria, exaltación nacionalista y pangermánica, militarismo revanchista, anticomunismo y antisemitismo.Hijo de un aduanero austriaco, su infancia transcurrió en Linz y su juventud en Viena. La formación de Adolf Hitler fue escasa y autodidacta, pues apenas recibió educación. En Viena fracasó en su vocación de pintor, malvivió como vagabundo y vio crecer sus prejuicios racistas ante el espectáculo de una ciudad cosmopolita, cuya vitalidad intelectual y multicultural le era por completo incomprensible. De esa época data su conversión al nacionalismo germánico y al antisemitismo. En 1913 Adolf Hitler huyó del Imperio Austro-Húngaro para no prestar servicio militar; se refugió en Múnich y se enroló en el ejército alemán durante la Primera Guerra Mundial.La derrota le hizo pasar a la política marcado por el rechazo al nuevo régimen democrático de la República de Weimar, a cuyos políticos acusaba de haber traicionado a Alemania aceptando las humillantes condiciones de paz del Tratado de Versalles.De vuelta a Múnich, Hitler ingresó en un pequeño partido ultraderechista, del que pronto se convertiría en dirigente principal, rebautizándolo como Partido Nacionalsocialista de los Trabajadores Alemanes. Dicho partido se declaraba nacionalista, antisemita, anticomunista, antiliberal, antidemócrata, antipacifista y anticapitalista, aunque este último componente revolucionario de carácter social quedaría pronto en el olvido. se alimentaba de los temores de las clases medias alemanas ante las incertidumbres del mundo moderno. Influido por el fascismo de Mussolini, este movimiento, adverso tanto a lo existente como a toda tendencia de progreso, representaba la respuesta reaccionaria a la crisis del Estado liberal que la guerra había acelerado.


Llegada al poder

Hitler tardaría en hacer oír su propaganda. En 1923 fracasó en un primer intento de tomar el poder desde Múnich, apoyándose en las milicias armadas de Ludendorff. Fue detenido, juzgado y encarcelado, aunque sólo pasó en la cárcel nueve meses, tiempo que aprovechó para plasmar sus ideas políticas extremistas en un libro que tituló “Mi lucha” y que diseñaba las grandes líneas de su actuación posterior.
A partir de 1925, ya puesto en libertad, Hitler reconstituyó el Partido Nacionalsocialista expulsando a los posibles rivales y se rodeó de un grupo de colaboradores fieles como Goering, Himmler y Goebbels. La profunda crisis económica desatada desde 1929 y las dificultades políticas de la República de Weimar le proporcionaron una audiencia creciente entre las legiones de parados y descontentos dispuestos a escuchar su propaganda demagógica, envuelta en una parafernalia de desfiles, banderas, himnos y uniformes.Combinando hábilmente la lucha política legal con el uso ilegítimo de la violencia en las calles, los nacionalsocialistas o nazis fueron ganando peso electoral hasta que Hitler (que nunca había obtenido mayoría) fue nombrado jefe del gobierno por el presidente Hindenburg en 1933. Desde la Cancillería, Hitler destruyó el régimen constitucional y lo sustituyó por una dictadura de partido único basada en su poder personal. Tras la muerte de Hindenburg, Hitler se proclamó Führer o «caudillo» de Alemania y sometió al ejército a un juramento de fidelidad. La sangrienta represión contra los disidentes culminó en la purga de las propias filas nazis durante la «Noche de los Cuchillos Largos». Se alineó con la dictadura fascista italiana, con la que intervino en auxilio de Franco en la Guerra Civil española. Luego, apoyándose en el ideal pangermanista, reclamó la unión de todos los territorios de habla alemana.


Adolf Hitler y Benito Mussolini visitan la fortaleza de Brest, Francia, en 1941


Represión

Las calles están llenas de carteles y banderas del partido nazi. Sin embargo, no fue la gran victoria nazis, como se esperaba. Con el 43,9 por ciento de los votos, el NSDAP no obtiene ninguna mayoría. Los partidos de izquierda KPD y SPD representan aun el 30% de los votos.
Los arrestos e la intimidación se incrementan. El gobierno prohíbe el partido comunista. El 15 de marzo ya hay decenas de miles de comunistas arrestados. Para alojar todos estos presos políticos se crean los primeros campos de concentración. Las condiciones allí son terribles. Las personas son maltratadas, torturadas y a veces, asesinadas.En particular, los judíos y personas conocidas son los que más sufren.
Los partidos políticos existentes son prohibidos. A partir de mediados de julio de 1933, Alemania es un estado de un solo partido. Asimismo, en el ámbito cultural y científico se lleva a cabo  una "limpieza". Todo aquello que “no sea alemán",debe ser eliminado, según los nazis. Por ejemplo, libros de escritores judíos, de izquierda y pacifistas son quemados.
En el período de la conquista del poder,  la energía destructiva de los nazis está centrada principalmente en contra de sus adversarios políticos. Los judíos alemanes constituyen una excepción. Como grupo no constituyen oposición para la ambición de los nazis. No obstante, son víctimas de la violencia, el acoso y la opresión. El 1 de abril de 1933, el gobierno inicia una campaña oficial contra los judíos. Anuncia un importante boicot a productos judíos. Es el primer paso en una serie de medidas contra los judíos, que finalizará en el Holocausto.


Hitler, dando un discurso en Dortmund, en 1943


Holocausto

Desde finales de 1942, las víctimas eran transportadas regularmente en trenes de carga, especialmente conducidos a campos de exterminio donde, si sobrevivían al viaje, la mayoría eran asesinados sistemáticamente en las cámaras de gas. A cargo de su planificación, organización administrativa y supervisión estuvo Heinrich Himmler. Por lo demás, fue la repetida retórica antisemita de Adolf Hitler la que incentivó la ejecución de las matanzas, que además contaron directamente con su aprobación. De esta forma, entre 1941 y 1945, la población judía de Europa fue perseguida y asesinada sistemáticamente, en el mayor genocidio del siglo XX. Sin embargo, este exterminio no se limitó sólo a los judíos, sino que los actos de opresión y asesinato se extendieron a otros grupos étnicos y políticos. Las víctimas no judías de los nazis incluyeron a millones de polacos, comunistas y otros sectores de la izquierda política, homosexuales, gitanos, discapacitados físicos y mentales y prisioneros de guerra soviéticos. Dada la dificultad para establecer cifras certeras se ha tomado la cifra simbólica de seis millones de muertos en torno a la comunidad judía. Se estima que en total, un mínimo de once millones de personas murieron, de ellas, un millón habrían sido niños y que de los judíos residentes en Europa antes del Holocausto, aproximadamente dos tercios fueron asesinados. Entre los métodos utilizados estuvieron la asfixia por gas venenoso, los disparos, el ahorcamiento, los trabajos forzados, el hambre, los experimentos pseudocientíficos, la tortura médica y los golpes.
La Unión Europea sancionó una ley que entró en vigor a finales de 2007 penando el negacionismo del Holocausto y de todos los demás crímenes nazis; además, creó en 2010 la base de datos Infraestructura europea para la investigación del Holocausto (EHRI), destinada a reunir y unificar toda la documentación y archivos que conciernen al genocidio. Por otro lado la ONU rinde homenaje a las víctimas del Holocausto desde 2005, habiendo fijado el 27 de enero como Día Internacional de la Memoria de las Víctimas del Holocausto, dado que ese día de 1945, el Ejército Rojo de la Unión Soviética liberó el campo de concentración de Auschwitz.


En los campos de concentración nazis murieron 4.427 españoles. En esta foto podemos ver a 88 sevillanos en un barracón de uno de los campos de concentración


Suicidio

El día 29 de abril Hitler comenzó a realizar los últimos preparativos para su suicidio. Aunque ya se había enterado de la muerte de Benito Mussolini, colgado ese mismo día boca abajo junto con su amante Clara Petacci en Milán donde sus cadáveres sufrieron todo tipo de maltratos, no es seguro que conociera los detalles y no tiene fundamento la tesis de que estos le influyeran más allá de reforzar una decisión ya tomada. Por la tarde, antes de la sesión informativa diaria con sus generales, hizo matar a su perra Blondi. Hitler ya había proporcionado ampollas de ácido prúsico, suministradas por su médico Ludwig Stumpfegger, a sus secretarias y otros miembros del personal del búnker y decidió probarlas con Blondi, para lo que hizo llamar a su antiguo cirujano, el profesor Werner Haase, que envenenó al animal ayudado por Fritz Tornow, el sargento encargado del cuidado de los perros del Führer que ya había matado a tiros a los otros dos que le pertenecían. Hitler no presenció el envenenamiento, pero acudió a contemplar unos instantes y en silencio el cadáver del animal.
Hacia el mediodía del 30 de abril comunicó a Martin Bormann la decisión definitiva de suicidarse y dio a su ayudante Otto Günsche instrucciones estrictas sobre la cremación de su cuerpo y el de su esposa, según dijo no quería que fueran exhibidos en el «museo de cera de Moscú». Inmediatamente Günsche ordenó al chófer de Hitler, Erich Kempka, que consiguiera unos doscientos litros de gasolina y los hiciera llevar al jardín de la Cancillería. Después y como de costumbre sobre la una, Hitler almorzó con aparente tranquilidad en compañía de sus secretarias, Traudl Junge y Gerda Christian, y de su cocinera Constanze Manziarly. Después de comer Hitler se retiró a sus habitaciones y regresó poco después acompañado de Eva Braun para una última ceremonia de despedida. Allí estaban presentes Martin Borman, Joseph Goebbels, Wilhelm Burgdorf, Hans Krebs, Otto Günsche, Walther Hewel, Peter Högl, Heinz Linge, Werner Naumann, Johann Rattenhuber y Erich Voss además de Magda Goebbels, Else Krüger y las otras tres mujeres asistentes a la comida. Hitler les dedicó solo unas pocas palabras y, tras estrechar las manos a todos, regresó a su estudio de donde solo volvió a salir para visitar a Magda Goebbels que, angustiada por su futuro y el de sus hijos, probablemente le pidió que reconsiderara su decisión de no abandonar Berlín. Después de la conversación, poco antes de las 15:30 horas, se encerró por última vez en su despacho acompañado casi inmediatamente por Eva Braun.
Todo el grupo, al que se unió en el último momento Artur Axmann, permaneció en espera mientras Günsche hacía guardia ante la habitación y, tras unos diez minutos en los que no se oyó ningún sonido,f​ fue Linge quien asumió la responsabilidad de abrir la puerta haciéndose acompañar por Bormann. Encontraron a Hitler y Eva Braun sentados en el sofá del despacho; ella recostada a su izquierda desprendiendo el olor a almendras amargas característico del ácido prúsico y con un revólver al lado que no llegó a utilizar, mientras que Hitler tenía a sus pies la pistola Walther PPK de 7,65 mm con la que se había disparado un tiro en la sien derecha de la que seguía manando la sangre.

Fuentes:


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