Biografía
Adolf Hitler nació en Austria-Hungría el 20 de
abril de 1889 y murió en Berlín, Alemania, el 30 de abril de 1945. Fue un
político, militar, pintor y escritor alemán, canciller imperial desde 1933 y Führer (líder) de Alemania desde 1943 hasta su
muerte. Llevó al poder al Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán o partido
Nazi y lideró un régimen totalitario durante el periodo conocido como Tercer
Reich, desde el que reprimió brutalmente toda oposición e impulsó un formidable
aparato propagandístico al servicio de sus ideas: superioridad de la raza aria,
exaltación nacionalista y pangermánica, militarismo revanchista, anticomunismo
y antisemitismo.Hijo de un aduanero austriaco, su infancia transcurrió en Linz
y su juventud en Viena. La formación de Adolf Hitler fue escasa y autodidacta,
pues apenas recibió educación. En Viena fracasó en su vocación de pintor,
malvivió como vagabundo y vio crecer sus prejuicios racistas ante el
espectáculo de una ciudad cosmopolita, cuya vitalidad intelectual y
multicultural le era por completo incomprensible. De esa época data su
conversión al nacionalismo germánico y al antisemitismo. En 1913 Adolf Hitler
huyó del Imperio Austro-Húngaro para no prestar servicio militar; se refugió en
Múnich y se enroló en el ejército alemán durante la Primera Guerra Mundial.La
derrota le hizo pasar a la política marcado por el rechazo al nuevo régimen
democrático de la República de Weimar, a cuyos políticos acusaba de haber
traicionado a Alemania aceptando las humillantes condiciones de paz del Tratado
de Versalles.De vuelta a Múnich, Hitler ingresó en un pequeño partido
ultraderechista, del que pronto se convertiría en dirigente principal,
rebautizándolo como Partido Nacionalsocialista de los Trabajadores Alemanes.
Dicho partido se declaraba nacionalista, antisemita, anticomunista,
antiliberal, antidemócrata, antipacifista y anticapitalista, aunque este último
componente revolucionario de carácter social quedaría pronto en el olvido. se
alimentaba de los temores de las clases medias alemanas ante las incertidumbres
del mundo moderno. Influido por el fascismo de Mussolini, este movimiento,
adverso tanto a lo existente como a toda tendencia de progreso, representaba la
respuesta reaccionaria a la crisis del Estado liberal que la guerra había
acelerado.
Llegada al poder
Hitler
tardaría en hacer oír su propaganda. En 1923 fracasó en un primer intento de
tomar el poder desde Múnich, apoyándose en las milicias armadas de Ludendorff.
Fue detenido, juzgado y encarcelado, aunque sólo pasó en la cárcel nueve meses,
tiempo que aprovechó para plasmar sus ideas políticas extremistas en un libro
que tituló “Mi lucha” y que diseñaba las grandes líneas de su actuación
posterior.
A
partir de 1925, ya puesto en libertad, Hitler reconstituyó el Partido
Nacionalsocialista expulsando a los posibles rivales y se rodeó de un grupo de
colaboradores fieles como Goering, Himmler y Goebbels. La profunda crisis
económica desatada desde 1929 y las dificultades políticas de la República de
Weimar le proporcionaron una audiencia creciente entre las legiones de parados
y descontentos dispuestos a escuchar su propaganda demagógica, envuelta en una
parafernalia de desfiles, banderas, himnos y uniformes.Combinando hábilmente la
lucha política legal con el uso ilegítimo de la violencia en las calles, los
nacionalsocialistas o nazis fueron ganando peso electoral hasta que Hitler (que
nunca había obtenido mayoría) fue nombrado jefe del gobierno por el presidente
Hindenburg en 1933. Desde la Cancillería, Hitler destruyó el régimen
constitucional y lo sustituyó por una dictadura de partido único basada en su
poder personal. Tras la muerte de Hindenburg, Hitler se proclamó Führer o
«caudillo» de Alemania y sometió al ejército a un juramento de fidelidad. La
sangrienta represión contra los disidentes culminó en la purga de las propias
filas nazis durante la «Noche de los Cuchillos Largos». Se alineó con la
dictadura fascista italiana, con la que intervino en auxilio de Franco en la
Guerra Civil española. Luego, apoyándose en el ideal pangermanista, reclamó la
unión de todos los territorios de habla alemana.
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| Adolf Hitler y Benito Mussolini visitan la fortaleza de Brest, Francia, en 1941 |
Represión
Las
calles están llenas de carteles y banderas del partido nazi. Sin embargo, no
fue la gran victoria nazis, como se esperaba. Con el 43,9 por ciento de los
votos, el NSDAP no obtiene ninguna mayoría. Los partidos de izquierda KPD y SPD
representan aun el 30% de los votos.
Los
arrestos e la intimidación se incrementan. El gobierno prohíbe el partido
comunista. El 15 de marzo ya hay decenas de miles de comunistas arrestados.
Para alojar todos estos presos políticos se crean los primeros campos de
concentración. Las condiciones allí son terribles. Las personas son
maltratadas, torturadas y a veces, asesinadas.En particular, los judíos y
personas conocidas son los que más sufren.
Los
partidos políticos existentes son prohibidos. A partir de mediados de julio de
1933, Alemania es un estado de un solo partido. Asimismo, en el ámbito cultural
y científico se lleva a cabo una
"limpieza". Todo aquello que “no sea alemán",debe ser eliminado,
según los nazis. Por ejemplo, libros de escritores judíos, de izquierda y
pacifistas son quemados.
En
el período de la conquista del poder, la
energía destructiva de los nazis está centrada principalmente en contra de sus
adversarios políticos. Los judíos alemanes constituyen una excepción. Como
grupo no constituyen oposición para la ambición de los nazis. No obstante, son
víctimas de la violencia, el acoso y la opresión. El 1 de abril de 1933, el
gobierno inicia una campaña oficial contra los judíos. Anuncia un importante
boicot a productos judíos. Es el primer paso en una serie de medidas contra los
judíos, que finalizará en el Holocausto.
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| Hitler, dando un discurso en Dortmund, en 1943 |
Holocausto
Desde
finales de 1942, las víctimas eran transportadas regularmente en trenes de
carga, especialmente conducidos a campos de exterminio donde, si sobrevivían al
viaje, la mayoría eran asesinados sistemáticamente en las cámaras de gas. A
cargo de su planificación, organización administrativa y supervisión estuvo
Heinrich Himmler. Por lo demás, fue la repetida retórica antisemita de Adolf
Hitler la que incentivó la ejecución de las matanzas, que además contaron
directamente con su aprobación. De esta forma, entre 1941 y 1945, la población
judía de Europa fue perseguida y asesinada sistemáticamente, en el mayor
genocidio del siglo XX. Sin embargo, este exterminio no se limitó sólo a los
judíos, sino que los actos de opresión y asesinato se extendieron a otros grupos
étnicos y políticos. Las víctimas no judías de los nazis incluyeron a millones
de polacos, comunistas y otros sectores de la izquierda política, homosexuales,
gitanos, discapacitados físicos y mentales y prisioneros de guerra soviéticos.
Dada la dificultad para establecer cifras certeras se ha tomado la cifra
simbólica de seis millones de muertos en torno a la comunidad judía. Se estima
que en total, un mínimo de once millones de personas murieron, de ellas, un
millón habrían sido niños y que de los judíos residentes en Europa antes del
Holocausto, aproximadamente dos tercios fueron asesinados. Entre los métodos
utilizados estuvieron la asfixia por gas venenoso, los disparos, el
ahorcamiento, los trabajos forzados, el hambre, los experimentos pseudocientíficos,
la tortura médica y los golpes.
La
Unión Europea sancionó una ley que entró en vigor a finales de 2007 penando el
negacionismo del Holocausto y de todos los demás crímenes nazis; además, creó
en 2010 la base de datos Infraestructura europea para la investigación del
Holocausto (EHRI), destinada a reunir y unificar toda la documentación y
archivos que conciernen al genocidio. Por otro lado la ONU rinde homenaje a las
víctimas del Holocausto desde 2005, habiendo fijado el 27 de enero como Día
Internacional de la Memoria de las Víctimas del Holocausto, dado que ese día de
1945, el Ejército Rojo de la Unión Soviética liberó el campo de concentración
de Auschwitz.
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| En los campos de concentración nazis murieron 4.427 españoles. En esta foto podemos ver a 88 sevillanos en un barracón de uno de los campos de concentración |
Suicidio
El
día 29 de abril Hitler comenzó a realizar los últimos preparativos para su suicidio.
Aunque ya se había enterado de la muerte de Benito Mussolini, colgado ese mismo
día boca abajo junto con su amante Clara Petacci en Milán donde sus cadáveres
sufrieron todo tipo de maltratos, no es seguro que conociera los detalles y no
tiene fundamento la tesis de que estos le influyeran más allá de reforzar una
decisión ya tomada. Por la tarde, antes de la sesión informativa diaria con sus
generales, hizo matar a su perra Blondi. Hitler ya había proporcionado ampollas
de ácido prúsico, suministradas por su médico Ludwig Stumpfegger, a sus
secretarias y otros miembros del personal del búnker y decidió probarlas con
Blondi, para lo que hizo llamar a su antiguo cirujano, el profesor Werner
Haase, que envenenó al animal ayudado por Fritz Tornow, el sargento encargado
del cuidado de los perros del Führer que ya había matado a tiros a los otros
dos que le pertenecían. Hitler no presenció el envenenamiento, pero acudió a
contemplar unos instantes y en silencio el cadáver del animal.
Hacia
el mediodía del 30 de abril comunicó a Martin Bormann la decisión definitiva de
suicidarse y dio a su ayudante Otto Günsche instrucciones estrictas sobre la
cremación de su cuerpo y el de su esposa, según dijo no quería que fueran
exhibidos en el «museo de cera de Moscú». Inmediatamente Günsche ordenó al
chófer de Hitler, Erich Kempka, que consiguiera unos doscientos litros de
gasolina y los hiciera llevar al jardín de la Cancillería. Después y como de
costumbre sobre la una, Hitler almorzó con aparente tranquilidad en compañía de
sus secretarias, Traudl Junge y Gerda Christian, y de su cocinera Constanze
Manziarly. Después de comer Hitler se retiró a sus habitaciones y regresó poco
después acompañado de Eva Braun para una última ceremonia de despedida. Allí
estaban presentes Martin Borman, Joseph Goebbels, Wilhelm Burgdorf, Hans Krebs,
Otto Günsche, Walther Hewel, Peter Högl, Heinz Linge, Werner Naumann, Johann
Rattenhuber y Erich Voss además de Magda Goebbels, Else Krüger y las otras tres
mujeres asistentes a la comida. Hitler les dedicó solo unas pocas palabras y,
tras estrechar las manos a todos, regresó a su estudio de donde solo volvió a
salir para visitar a Magda Goebbels que, angustiada por su futuro y el de sus
hijos, probablemente le pidió que reconsiderara su decisión de no abandonar
Berlín. Después de la conversación, poco antes de las 15:30 horas, se encerró
por última vez en su despacho acompañado casi inmediatamente por Eva Braun.
Todo
el grupo, al que se unió en el último momento Artur Axmann, permaneció en espera
mientras Günsche hacía guardia ante la habitación y, tras unos diez minutos en
los que no se oyó ningún sonido,f fue Linge quien asumió la responsabilidad de
abrir la puerta haciéndose acompañar por Bormann. Encontraron a Hitler y Eva
Braun sentados en el sofá del despacho; ella recostada a su izquierda
desprendiendo el olor a almendras amargas característico del ácido prúsico y
con un revólver al lado que no llegó a utilizar, mientras que Hitler tenía a
sus pies la pistola Walther PPK de 7,65 mm con la que se había disparado un
tiro en la sien derecha de la que seguía manando la sangre.
Fuentes:



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